jueves, 22 de enero de 2015

Y no otro



Si he pedido un café
es porque no quiero tomates.
Miro de reojo a la mosca
que hay sentada a mi lado
con la servilleta atada al cuello.
He pedido un sabor
y no otro; silbo.
No sé en qué parte
de la palabra “café”
se ha podido entender “tomates”.
Mi indignación me lleva
a echarles azúcar
y removerlos melancólicamente.

martes, 13 de enero de 2015

Lo primero es

Me quedé sin internet y no pude felicitaros el año nuevo. Lo hago ahora, ¡feliz 2015 y medio mes! Aunque el año ha empezado triste.

Eso para empezar.

Para continuar, avisar que estaré este jueves 15 en Madrid, en Vergüenza Ajena, a partir de las 21:00, junto con mi queridísima Alicia Es. Martínez Juan. Aquí podéis ver el anuncio del evento:https://www.facebook.com/events/413885882094967/ 

Además, el sábado 17 estaré en Toledo, en la segunda entrega de los Impresentables en El Internacional, a partir de las 22:00,  con Alicia de nuevo, Carlos Ávila, Dani Modro y Nacho Bravo. El evento está en: https://www.facebook.com/events/535813189854457/?pnref=story

Luego volveré al sur para seguir hibernando.

Para terminar, abrazos.


lunes, 15 de diciembre de 2014

En fin, mi sentido común





En fin, mi sentido común
es tan respetable como cualquier flor de loto
y aunque reconozco que en mi intimidad
me gusta hablar y comportarme
como la rueda de repuesto de una camioneta
blanca,
mi sentido común es un buen compañero,
responsable, eficaz, un magnifico trabajador
cuyo inconveniente, no sé, podría ser
que suele presentarse en los lugares silenciosos
con muletas
y provoca, primero irritación,
y después lástima.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Las hormigas no




Dile a Julieta  
que no se asuste de ver a las hormigas en fila india subiendo por las paredes desde el jardín hasta su ventana, agrupándose en cada rincón de la cocina y en la periferia de la mesa del salón, a la hora de la merienda. Que deje de preguntarse qué les pasa, por qué reniegan de la hierba, de la tierra, del aire y de las raíces para instalarse en un mínimo apartamento de moqueta, migas de pan y polvo, aroma a pino químico y tuberías picadas.
Desde que los ángeles fuman lo hacen a escondidas sobrevolando el jardín, arrojando las colillas entre los setos. Eso sí, antes apagan los cigarrillos retorciéndolos en algún teledirigible, en antenas parabólicas, en cometas huérfanas. Y como los ángeles no son sobrios ni moderados, ni conforman un término medio sino que tienden a los extremos (cielo/infierno, anochecer/amanecer, verano/invierno, hombre/hombre), o no fuman porque no recuerdan que fumaban o se fuman aproximadamente dos cajetillas diarias, con lo cual al jardín lo llamaremos cenicero repleto.
            Dile que los ángeles fuman pero las hormigas no. Que por eso emigran y suben a su casa. Que no se alarme porque sean gruesas como iguanas, ni porque se emborrachen con licor de menta. Dile que deje de matarlas una a una, cuerpo a cuerpo. Que coja su mejor tirachinas. Que apunte al cielo. Que ahí comenzó todo.
            Díselo.